Huella de Carbono en Productos y Justicia Climática: ¿Es justo que Latinoamérica pague el costo?

Por Soledad Aguilar* 9 de Septiembre de 2010. © Ambiente y Comercio

Varias iniciativas para medir la ‘huella de carbono’ en los productos que consumimos a diario, han surgido con fuerza en Europa, quizás como consecuencia de la falta de acuerdo sobre un régimen de cambio climático a nivel global. Es así que grandes cadenas de supermercados como Tesco en el Reino Unido y la francesa Casino, tienen programas para etiquetar los productos de sus góndolas según su impacto sobre las emisiones de gases de efecto invernadero. Francia, por su parte, ha adoptado normas obligatorias sobre el etiquetado de la huella de carbono, las cuales en la actualidad están siendo sujetas a etapas de prueba a nivel doméstico. (Más información:  Tesco, Casino, Grenelle de L’Environnement).

El problema de justicia distributiva planteado por la aparición de diferentes programas para medir la huella de carbono es que se estaría imponiendo la responsabilidad de mitigar el cambio climático a exportadores de los países más pobres, cuando los países responsables de causar el problema del cambio climático, y mayores emisores per capita, aún no han acordado un camino claro a futuro para enfrentarlo. Ello podría generar una ‘injusticia’ climática, más allá de la buena voluntad de aquellos ciudadanos europeos que, con razón, piden información sobre los productos que consumen para poder incidir de manera individual y responsable en el devenir de la humanidad.

Ante este panorama es importante abordar las discusiones sobre metodologías para la ‘huella de carbono’ con espíritu crítico, asegurando que el resultado final sea un reflejo lo más fidedigno posible del aporte de una industria al cambio climático evitando el proteccionismo o la confusión deliberada de los consumidores. Por ello, tan importantes como las discusiones sobre la armonización de metodologías de cálculo de la huella de carbono, son aquellas discusiones sobre la armonización de criterios para la difusión de los resultados de tales cálculos y su comunicación a los consumidores.

La pregunta que nos hacemos en este caso es: ¿cómo puede América Latina aprovechar las oportunidades generadas, y evitar perder mercados, como consecuencia de requisitos sobre la huella de carbono en productos?Procurar metodologías uniformes:

Es clave para América Latina reclamar que las metodologías a aplicarse, especialmente en regulaciones obligatorias, sean uniformes, pues la multiplicación de metodologías puede complicar o encarecer los costos de exportación aún cuando los productos de la región tuvieran una huella más liviana que los europeos.

Por ejemplo, actualmente están siendo discutidas normas ISO sobre la huella de carbono en productos, y existen dos metodologías utilizadas ampliamente que son la regla PAS 2050 desarrollada por Carbon Trust, una ONG relacionada con el gobierno británico; y las normas GHG Protocol desarrolladas por el World Resources Institute y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) a las cuales ya adhieren un número importante de empresas en Brasil (ver post de Rachel Biderman).

En sus definiciones más completas, la huella de carbono debiera incorporar todas las emisiones atribuibles a un producto, desde su manufactura, incluyendo su uso y embalaje, y disposición final como residuo. Sin embargo, atribuir emisiones no es fácil. Las preguntas que cada metodología debe resolver se refieren más que nada a dónde trazar el límite de consideración de las emisiones indirectas de un producto, por ejemplo: ¿deben sumarse las emisiones de los viajes de negocios realizados por los empleados de una empresa? ¿Deben sumarse a la huella de carbono de la soja las emisiones causadas por el corrimiento de la ganadería y la consiguiente deforestación del bosque nativo? ¿Deben sumarse las emisiones generadas durante la vida útil de un automóvil?

También varían la consideración, en las metodologías, de diferentes gases de efecto invernadero, y mientras algunas más simples sólo toman en cuenta al dióxido de carbono otras, más serias, incluyen seis gases… lo cual, por ejemplo, altera la huella en el caso del ganado, por la emisión de metano, y en el de la siembra de soja, por las emisiones de óxido nitroso.

Desde el punto de vista de los países en desarrollo exportadores, la multiplicidad de metodologías presenta una potencial barrera al comercio, por lo que urge acordar un solo método establecido preferentemente a través de las normas ISO para el cálculo de la huella de carbono en productos.

Informarse y Participar:

Es importante para los productores de la región es evitar que los tomen por sorpresa y asegurar su participación en los procesos que determinan la medición de la huella de carbono, procurando evitar la adopción de metodologías de cálculo costosas o que discriminen injustamente a los mercados de ultramar (ello, por ejemplo, puede suceder si se otorga un peso relativo al transporte mayor al correspondiente). La participación es importante tanto en procesos voluntarios, como en aquellos dentro del marco de regulaciones obligatorias. Asimismo es tan importante la participación de entidades nacionales a nivel macro en procesos globales, como la participación de las industrias más sensibles en la determinación de las particularidades para la medición de la huella de carbono cada una de ellas (por ejemplo, vinos, cemento, ganadería, etc.).

En particular, todos los países de la región debieran aprovechar la oportunidad de participar en la definición de la huella de carbono en productos según normas ISO, ya que éste constituye el foro más adecuado para la definición de estándares de este tipo. Nuestra región debiera dar prioridad a este tema, entre otras razones para asegurar que el peso asignado al transporte sea correcto, e incluso para promover la consideración de las emisiones ahorradas por la utilización de métodos de producción más amigables con el ambiente, como aquellos que preservan stocks de carbono (ej. la ganadería extensiva en pasturas naturales).

[Por favor si usa esta información incluir la cita correspondiente con link a www.ambienteycomercio.org Gracias!]

* Soledad Aguilar es experta en Comercio, Finanzas e Inversión para el desarrollo sostenible. Ha participado en más de cincuenta reuniones de negociación multilateral sobre medio ambiente, en los temas de cambio climático, biodiversidad, bioseguridad y sustancias químicas, trabajando para el Earth Negotiations Bulletin y previamente como negociadora por el Gobierno Argentino. También trabaja como consultora sobre derecho y política internacional ambiental para el Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el International Institute for Sustainable Development (IISD) y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

1 comment to Huella de Carbono en Productos y Justicia Climática: ¿Es justo que Latinoamérica pague el costo?

  • hector hernandez

    Comercio, cambio climático y sociedad (sociedad independiente si desarrollada, en vías o autocontroladoras: comunidades indígenas) El cambio climático afecta a todos por desigual y por desigual es la responsabilidad. Los países desarrollados tecnológicamente son los mayores contaminadores, la introducción de ciertas tecnologías a países en vías son contaminadores, pero esta introducción tecnológica se realiza en términos económicos en donde los desarrollados aprovechan el mayor porcentaje de ganancias generadas por su tecnología. Ej. El petroleo. Ahora bien, se esta negociando en Colombia la existencia de bosques nativos, en donde dicen que por cada hectárea de bosque nativo le pagan al propietario 800US anuales, hay que cumplir ciertos requisitos. Pregunto es esto cierto? que empresas o ONGs están autorizadas para realizar contratos con personas particulares, pues en Colombia se especula al respecto y la pretencion comercial del bosque es alcanzar cifras en millones de hectáreas. Consideramos nosotros que si el negocio es verdad, pues un campesino resibiria 35 millones de pesos colombianos anuales por cada 50 hectáreas, recursos economices nada despreciables habida cuenta de la pobreza en que sobrevive la mayoría de la población campesina en particular y latinoamericana en general. Ademas, esta venta de servicios ambientales mataría cuatro pajaros de un solo tiro (dicho colombiano)1.- Evitaríamos la deforestacion, 2.- Reducir los cultivos de uso ilícito 3.- Mejorar la calidad de vida y 4.- Evitar la contaminación de fuentes hidricas, tierras, fauna y flora y seres humanos al dejar de utilizar los quimicos, agroquimicos exfoliantes, herbicidas y toda la gama de venenos fabricados por las multinacionales cuyo origen son los países desarrollados con los cuales se realiza de principio a fin la producción de coca. Sera la panacea, para los pobres campesinos los bosques nativos existentes en latinoamerica o es solo charlatanería ambiental? Esperamos respuestas.

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