Sabor amargo en la última reunión de cambio climático antes de Cancún

Por Soledad Aguilar, 14 de octubre de 2010. © Ambiente y Comercio

El tiempo preparatorio para la Cumbre de Cancún sobre Cambio Climático ha oficialmente terminado con la reunión realizada en Tianjin, China, del 4 al 9 de Octubre de 2010. Los ánimos posteriores a la reunión no son los más alentadores. Posiblemente, el fracaso de la administración Obama en lograr la consideración de una ley sobre cambio climático en los Estados Unidos con mayoría demócrata en el Congreso, finalmente haya terminado por aplastar las expectativas en cuanto al logro de un acuerdo multilateral sobre cambio climático. Hubo algunos avances en materias metodológicas, y siempre es posible un acuerdo político de último momento entre los titanes de la contaminación (Estados Unidos y China), pero por estas horas hasta los más optimistas descartan un acuerdo en 2010.

Dentro de la complejidad que plantea el tema, los puntos más álgidos pasan por la negativa de Estados Unidos a considerar un tope a sus emisiones sin un esfuerzo comparable de los grandes emisores en desarrollo y la negativa de los países en desarrollo, en particular China, a permitir la verificación internacional de sus esfuerzos nacionales de reducir emisiones. En última medida, la discusión se reduce a la falta de voluntad política para resolver el problema por parte de los dos mayores emisores, China y Estados Unidos. Es claro que mientras ambos se escuden en la falta de voluntad del otro, para justificar su inacción, el tema no podrá avanzar en el ámbito multilateral.

Entre las noticias más alentadoras se encuentran las promesas de financiación, que podrían resultar en transferencias del orden de 100 mil millones de dólares anuales para ayudar a las naciones más pobres a lidiar con las consecuencias del cambio climático.

La actual falta de acuerdo, en parte considerada un éxito por muchos países en desarrollo que promueven el ‘todo o nada’, implica, sin embargo un costo para el mundo en desarrollo. Ello porque las acciones contra el cambio climático avanzarán de manera descoordinada, mezclando acciones del sector privado, por ejemplo para medir la huella de carbono, con acciones de países individuales para imponer estándares y regulaciones específicas a nivel nacional. Asimismo avanzarán las políticas de fomento a las energías limpias impulsadas por los bancos multilaterales de desarrollo siguiendo las prioridades de los países donantes, y otras políticas como la reducción de subsidios a los combustibles fósiles impulsadas por el G-20 o la reducción de emisiones en la aviación impulsados por la Organización de la Aviación Civil Internacional y la Unión Europea.

Tales acciones, no obstante, conllevan la posibilidad de resultar insuficientes ante la magnitud del problema, y generar ineficiencias al pagar costos más altos por tonelada de carbono reducida (lo cual se podría evitar con un mercado de carbono global creado por un acuerdo multilateral). Asimismo, en un escenario de acciones disgregadas serán inevitables las inequidades distributivas por las cuales asumirán mayores costos aquellos sectores o países menos responsables de la generación del problema.

Adelantándose al escenario venidero, el grupo de ‘peso pesados’ conocido como BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) expresó, luego de la reunión de Tianjin, su rechazo a la noción de acciones unilaterales contra productos y servicios de países en desarrollo con la excusa del combate al cambio climático, incluyendo medidas fiscales, no fiscales, y de ajuste en frontera.

La ‘no-decisión’ o el ‘todo o nada’ por tanto, no debieran ser tomadas como bandera por el mundo en desarrollo… A diferencia del ámbito de la OMC donde las negociaciones han estado estancadas por años sin consecuencias dramáticas, el foro de Cambio Climático se ocupa de un problema cuyos costos crecen exponencialmente por cada año de inacción. La consideración de los costos de la ‘no decisión’ y las alternativas posibles dentro del ámbito multilateral, debieran por tanto, figurar alto en la agenda de los presidentes de países en desarrollo que planeen asistir a la reunión de Cancún.

Fuentes: Earth Negotiations Bulletin, IISD (2010); Boletin de Negociaciones de la Tierra, IISD (2010, aun no disponible); Bridges Weekly, ICTSD (2010); Pontes Quinzenal (en portugués), ICTSD (2010); Reuters, 2010; Declaración del Grupo Basic, 2010.

3 comments to Sabor amargo en la última reunión de cambio climático antes de Cancún

  • Resulta preocupante que aún las negociaciones internacionales no estén a la altura de la problemática del Cambio Climático. Por otra parte, fundamental que trabajemos a nivel regional en políticas que planteen otra mirada del desarrollo. Ahora, el escenario global y su complejidad lamentablemente parecerían dar lugar a quienes no quieren avanzar con propias medidas de cambio escudándose en la inacción de los gigantes, esto debería revertirse?

  • Héctor Ginzo

    El artículo es una buena síntesis de lo que ocurrió en Tianjin y se puede prever que Cancún, dentro de unos dos meses, resulte otro fiasco mayúsculo. En un plano más doméstico y habida cuenta de que el cambio climático afectará a la Argentina independientemente de lo que se acuerde o discrepe en los foros internacionales, me interesa conocer la opinión de Soledad sobre cómo debería prepararse la Argentina para esa eventualidad. Mi impresión es que esto del cambio climático no le preocupa demasiado a la clase política, porque tampoco le importa un comino a Juan Pueblo.

  • […] se justifica esta percepción. Por ejemplo, Soledad Aguilar, el 14 de octubre escribió: “Posiblemente, el fracaso de la administración Obama en lograr la consideración de una ley sobre ca…“. Miguel Muñoz por su parte opinó el 27 de octubre: “El hecho de que la COP 16 en Cancún […]

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